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viernes, 28 de marzo de 2008

Children see, children do

La aseveración del título es del todo cierta hasta extremos insospechados. ¿Por qué decir eso? Jeje, porque nunca se es lo suficiente mayor como para entender del todo, cuánto hay de ti, actitudes, maneras, moral,... que son un fiel reflejo de las acciones que has visto en tus padres, además de tus primeros amigos, tutores y familiares, pero sobre todo, de aquellas personas con las cuales más tiempo compartiste.

Pero antes de seguir leyendo, vean el video.



"Los niños ven, los niños hacen."

Lo extraño de todo esto es que ello no quita que un chiquillo se convierta en todo un "macarra" pese a tener un testimonio ejemplar de sus progenitores, y aún si me apuras de su círculo más cercano como amigos, tutores, familiares,... De acuerdo que esto limita mucho las probabilidades. Pero siendo sincero tampoco las cierra. Ahora, a la inversa, curiosamente, un mal ejemplo desde los principales vínculos afectivos, con toda seguridad, condenan a cualquier muchacho a repetir los mismos errores, e incluso a superarlos.


Lo más alarmante de todo esto es cuando los mayores nos llevamos las manos a la cabeza, y nos preguntamos con todo el descaro y la hipocresía, ¿qué está pasando por la cabeza de los niños, que en los titulares aparecen tantas noticias sobrecogedoras? Como por ejemplo la de estos días pasados, cuando un grupo de adolescentes abusan de un niño de 9 años. Y para colmo la única conclusión a la que llegamos es: ¡qué triste Código Penal el nuestro! Por cuanto no contempla ningún artículo para procesar estos infames e infantiles esperpentos.

No, señores y señoras, pensémoslo bien, ahí no está el error. Es lógico que un Código Penal no recoja ningún elemento para procesar a adolescentes. Básicamente por que un niño de 14 años (por seguir el hilo de la anterior noticia) podría estar pensando muchos tipos de gamberradas y puñetas pero jamás éstas deberían dejar de ser, al fin y al cabo, cosas de niños.

¿Entonces el problema es que los niños dejan de ser niños a cada vez edades más tempranas? ¡NO! Hoy, ayer y siempre se cumplirá la máxima: Children see, children do. Los niños son niños. Por definición un niño es un ser inocente, que no sabe lo quiere, salvo lo que ve. Por lo cual el problema es que los mayores, cada vez antes, empiezan a tratar a los niños como si no fueran tales. Y entonces empezamos a discutir que si el Código Penal está desfasado, que si los niños son invulnerables ante la ley. En definitiva, a perder el tiempo.


La sociedad actual no puede hacerse eco de este proverbio. Al contrario, debería decir: “hijos míos, olvidaos de mi enseñanza y vuestro corazón repudie mis palabras.” Porque el ejemplo que al fin y al cabo estamos dando es nefasto.


Tampoco es que esté a favor de la presente actitud de la legislación con respecto a condenar las acciones físicas de disciplina. ¡Cuidado! hablamos de un cachete. Pero en lo que sí me ratifico es que el Código Penal estaba bien como estaba. ¿Por qué? No, no porque me lo haya leído, sino porque hasta no hace mucho cumplía su función: proteger al menor. Y si ahora dicho privilegio se ha vuelto en nuestra contra, es precisamente porque el tamaño del paraguas de dicha cobertura se ha quedado pequeño. En ese sentido sí apoyo cualquier reforma del Código Penal. Porque ahora, también deberíamos empezar a defenderlo de los malos ejemplos, aun cuando intrínsecamente estos no constituyan un delito. Porque lo que los niños ven, eso hacen, y lo que es más, a lo que hacen no saben ponerle fin. ¿Y es esto malo? No por sí sólo, porque un niño que vea el bien, eso hará, y además jamás le pondrá fin.

En ese sentido seamos como niños, pero actuando como adultos. Examinémoslo todo y retengamos lo bueno, porque de la abundancia del corazón habla la boca, y no es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre, sino lo que sale de ésta. Y la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, es encendida por el infierno e inflama el curso de nuestra vida. Porque todo género de fieras y de aves, de reptiles y de animales marinos, se pueden domar y ha sido domado por el género humano, pero ningún hombre puede domar la lengua; es un mal turbulento y lleno de veneno.

P.D. Si tan sólo lográramos cerrar, o al menos desterrar a horarios de madrugada, los programas de la farándula, shows donde unos insultan a otros. Con sólo eso, me apuesto lo que fuera, que la situación ya empezaba a cambiar. Porque ¡¡¡children see, children do!!!

martes, 27 de noviembre de 2007

Emilio Calatayud, juez de menores

Ya me habían hablado de la disertación de este hombre sobre la situación actual de la juventud, pero aún no había dado con ella hasta que una amiga tuvo la genial idea de hacer un envío masivo (gracias) y la verdad, me ha parecido muy coherente. De hecho me sorprendió, o se quedaron corto con la descripción o fui muy ingenuo. El caso es que ahora la he escuchado y me ha gustado. Tanto, que ya que soy muy vago para usar el correo para hacer estas cosas, al menos, quería colgarlo si con eso también ayudaba a difundirlo.

Primera parte

Segunda parte

Bueno, en lo que a mí respecta estoy totalmente de acuerdo con las palabras de este hombre. Así que destacar algo en concreto sería, en mi caso, hacer una transcripción de la charla (lo cual no sería una mala idea). No obstante, al final de la exposición (2ª parte del video, 8'40''), hay una breve reflexión muy interesante en la cual tal vez radique la clave, o al menos una de ellas.

Ahí está hablando de que la sociedad española tiene un complejo de joven democracia. Pero yo creo que no es sólo eso, de hecho este problema que vivimos en España se está sucediendo de una u otra forma en otras naciones que en cambio tienen mucho más bagaje democrático. Por tanto el problema ha de ser mucho más profundp.

Puede que nos de miedo decir hasta aquí, por si nos distinguen con los tiempos pasados; dice Emilio Calatayud haciendo referencia al franquismo. Bien, puede que ésta sea una buena ilustración, pero como he dicho creo que esto va mucho más allá. No sé qué opinaréis. En mi modesta opinión, en realidad todo lo que implique oponerse a la cosmovisión postmoderna de la vida nos da miedo. Hay miedo a romper el molde que impone la sociedad. En realidad, a todos nos da miedo reconocer nuestros propios errores, ¿miedo a avergonzarnos o miedo a ser confrontados? En cualquier caso, la experiencia nos dicta que es más coherente una praxis basada en los principios bíblicos, que una carente de principios porque piensen que no hay más dios que el hombre. No seamos ingenuos, no existen muchos caminos, sólo uno: aquel que obra la justicia y la verdad. Pero hasta aquí la cosmovisión actual sólo pretende difuminar estos valores, trivializarlos y relativizarlos. En tanto así sea, en tanto no haya coraje para decir un No contundente como expresa este juez de menores, ésta sociedad no alberga mucha esperanza para su futuro inmediato.

miércoles, 18 de julio de 2007

Seís días contra el Atlántico

Un trabajo de 20minutos por los reporteros Eneko, J. Rada y J.A. González.

Un reportaje-cómic sobre la llegada de inmigrantes a Canárias

Trasladamos a cómic el testimonio de un liberiano que emigró a España,"lo más parecido al paraíso", en un cayuco para escapar de la guerra.

Jacques Kamra. Edad 27 años - Nació en Koyoma, una pequeña aldea del norte de Liberia - No tiene Familia, hijo único. Su padre, agricultor, murió en el guerra. Su madre desplazada a Gambia, también falleció - Llegó a Gran Canaria en abril en un cayuco - Vive en Madrid; duerme en una estación de tren.

Tierra de misioneros blancos y sueños negros. De ahí viene Jacques Kamra: LIberia. El cuerno de oro ensangrentado: escupitajos de tóxico betel y balas trazadoras. Zum Zum, y estás muerto.¿Miedo al cayuco? Nunca, miedo a la "bloody shit" (mierda sangrienta) de la tierra natal. Do you understand my point?, pregunta Jacques.
¿Entendemos su punto de vista?: nomada obligado para dejar atrás la guerra (primero Gambia, luego Senegal y Mauritania), ahorrando siete años, centavo a centavo los mil euros para la mafia del cayuco, seís días en el mar y, hace un mes, Madrid. No le deportarán, Liberia no existe para España."

Mesi, mesi español", canta ahora, con su ropita de la caridad. ¿Qué? "Gracias español" ¿Por qué? "Por cuidarnos, por abrir la puerta a los africanos".

























lunes, 26 de marzo de 2007

Vandalismo memorial

¡Vandalismo! Curiosa palabra, sí. Por lo poco que he podido averiguar ésta palabra viene de un pueblo bárbaro germánico, cuyos habitantes eran conocidos como vándalos, quiero decir como los vándalos, ya que su destructivo estilo de vida precedió a su nombre y no al revés. Es decir, como al contrario suele suceder con las palabras, en este caso el significante precedió al significado. Significado que según el DRAE dice: “espíritu de destrucción que no respeta cosa alguna, sagrada ni profana.”

Por cierto, el término lo acuñaron los romanos, evidentemente. Porqué no iban a ser los propios vándalos quienes se iban achacar tremenda fama, porque así no hay comunidad de vecino que te acepte. Nosotros tenemos el ejemplo de los de Lepe, claro está, las connotaciones son bien distintas, y además, el tiempo ha demostrado que su fama, mala o buena, depende de cómo se mire, en ningún caso les ha perjudicado, sino al contrario. De hecho, quien sabe, pero hasta puede que llegue el día en que lepero se ligue a cierto ejemplo de virtud.

Pero en fin, lo que está claro es que con la palabra vándalo no ha pasado, ni va pasar nada de eso. No obstante, sutilmente, el significado de la palabra ha ido perdiendo fuerza a medida que otros términos, como tolerancia, que siempre han sido de domino universal, han ido desplazándose a extremos partidistas.

De esta manera, se ha logrado encasillar la palabra vandalismo dentro del cajón “no respeta alguna cosa”, cuando bien estaba en el cajón que reza: “no respeta cosa alguna”, es decir, nada. Entendéis la diferencia, ¿verdad?

Urbano, monumental, medioambiental son palabras que con más o menos frecuencia acompañan a nuestra curiosa palabra con la intención de vincular los efectos a una única causa, jóvenes sin consciencia social, personas sin escrúpulos y tal. Pero todo lo útil que se sugieren para aclarar y distinguir, de nada sirven, si olvidamos que dentro del vandalismo cabe mucho más. De modo que el vándalo no es solo aquel muchacho que revienta buzones o quema papeleras, sino cualquiera que no respeta a algo o alguien, sea sagrado o profano.

Así que para el caso, el adjetivo del título de este tema , vandalismo memorial, tiene el objeto de recordar una cosa más dentro del cajón, que sin desdeñar las demás, resulta mucho más sustancial en nuestra actualidad.

Claro qué ahora las personas a las que se les aplica el título de vándalos memoriales no son los clásicos bárbaros pelopinchos, desgreñados o niñatos, sino que han venido a ser, los propios romanos, es decir, aquellos mismos que fardan de ser los más civilizados, cosmopolitas y progresistas individuos, que en todo caso, a su juicio, resultan transgresores. Como si eso fuera algo bueno cuando mancillan, es decir, violan, ensucian, deshonran, ultrajan, ofenden la memoria histórica no solo subjetiva (la cual siempre estará abierta a debate), sino lo que es más grave, incluso la del pasado. De modo que transforman en nombre del arte, al estilo del ministerio de la verdad del libro de 1984, de George Wells, nuestra historia.

Y es que al parecer no solo “el que controla el presente controla el pasado”, sino que ahora basta con un pincel o una Nikon en la mano y a un necio como consejero de cultura, para reescribir al antojo del “artista,” y a costa de los contribuyentes, el pasado. Es el caso de JAM Montoya, autor de las irreverentes fotos de temática cristiana, que quiso ser artista y se quedó por el camino a la altura de un vándalo, de alguien que no respeta ni lo sagrado, ni mucho menos lo profano, o... ¿acaso pidió permiso a los contribuyentes en general? ¿o a los católicos? ¿o a los protestantes?

Para más información, véase los siguientes enlaces:

jueves, 8 de febrero de 2007

El asterisco, un rebelde incomprendido

Están por todas partes, mires a donde mires hay uno. Algunos casi imperceptibles, otros un pelin más grandes, y aunque nacen y se reproducen durante todo el año, en ésta época florecen especialmente; las rebajas son, digamos, su época de celo, y los precios son su abono. Del reino de los Símbolus, del orden de los Puntículus, de la familia de las Redonduceas y de los distintos géneros de 5, 6 y hasta 8 puntas, permítanme que les presente al Asterisco.

El asterisco, en efecto, es ese puntito con forma de estrella que entre otras cosas suele aparecer coronando los números, al estilo rapero, al final de su cifra. De un conjunto informativo, son la parte, gráficamente hablando, más insignificante, pero en cuanto al valor comunicativo componen la parte más valiosa.

El asterisco transmite una sensación de indefensión, soledad y marginación que contrastada con la realidad resulta paradójico. Porque por un lado, amparan en la legalidad a la mayoría de los documentos en los que aparecen, gracias a sus oportunas anotaciones. Por otro lado siempre van, al menos, acompañados de otro asterisco. No obstante, también se les ha visto en pareja de dos en dos y hasta de tres en tres. Y respecto a lo de marginados, pese a que es cierto que entre la plebe no gozan de una gran popularidad, siempre van acompañados de su amiga la letra pequeña.

El asterisco es un genio incomprendido, un aliado despreciado y un amigo a menudo invisible. Es aquel que nos susurra la verdad cuando, hipnotizados por una bonita cifra o un llamativo contrato, no oímos a razones y nos deslizamos a la trampa de intrincadas cláusulas o condiciones.

El asterisco no es un objeto, no es solo una figura bonita; también posee su sentido y significado propio que lo distingue del resto de los símbolos. Y puesto que estos no son equiparables al alma y a los sentimientos, jamás dejará por ello de cumplir su función, pese a verse ofendido, debido a nuestra ira sin causa, cuando apercibido por él, entendamos, equivocadamente, que nos chafan la oferta que encandiló nuestra atención.

El asterisco nos quiere decir algo y entonces uno descubre, en ese momento, que hay alguien que le debe tener mucha más tirria de la que jamás podamos llegar a tenerle nosotros. De otro modo, no entiendo como es posible que en relación al resto del soporte, hayan imprimido (se dice impreso, pero a mi me gusta más así) con ridículo tamaño al asterisco y a su compañera, la que burlonamente llaman letra pequeña, lo cual, cuanto menos, es un eufemismo. Porque si tienes suerte y la ves en una revista presentable o se trata de un documento legal, se podrá leer, con no poco esfuerzo; pero si se trata de papel de periódico, más que leer, tendrás que adivinar. Pero ahora, lo peor es cuando va pegada al autobús, porque a menos que tengas vista de lince o se pare, no la lees. O cuando está en un panel publicitario de ocho por cuatro metros, a otros cuatro metros del suelo, que te tienes que acercar tanto para distinguirla que te causa de esguince cervical.

El asterisco es un rebelde incomprendido, que lucha por no desaparecer entre la vanidad de pixeles que dibujan sinuosas formas que llaman nuestra atención, con el único fin de estimular nuestro apetito, por frutos no siempre suculentos y beneficiosos, que en un mercado de consumo, será muchas cosas, menos astringentes para nuestra cartera.

El asterisco es un remiendo chapucero en medio de una sociedad con demasiado descosidos, es decir, demasiadas mentiras que se pasean como verdades como puños. Puños que atenazan nuestras libertades en brazos de compañías publicitarias que rigen con mano de hierro lo que según ellos, debemos pensar (jeje, esto me ha quedado antisistema total).

El asterisco pareciera un agente doble, por cuanto, a veces, uno no sabe a quien beneficia más. Si al publicista, por cuanto le da carta blanca para imprimir falsas promesas al bajo precio de oportunas, aunque pequeñas, aclaraciones que le contradigan; o al consumidor, por cuanto nos advierte precisamente con sus matizaciones las mentiras envueltas en luces de neón. Por este motivo, el asterisco mal usado también es como una verdad a medias, engaña más que una mentira y convence más que una verdad.

Por eso y más, el asterisco necesita toda nuestra atención cuando miremos un anuncio, firmemos un contrato o conozcamos a una nueva persona (en sentido figurado, claro). Porque más vale descubrir su oportuna anotación pese a nuestra propia decepción, que ignorarlo y dejarse caer en la tentación.

Dice el proverbio verdadero: El que pone atención a la palabra hallará el bien. Y cuánta razón tiene, porque las palabras del hombre a menudo son dichas con dobles, qué decir de los anuncions; y a menos que prestemos atención podemos caer en "la trampa". Por otro lado, continúa diciendo el proverbio, la segunda parte del versículo: Y el que confía en el Señor es bienaventurado. Lo cual tiene tanta o más razón, porque en cambio la Palabra de Dios no contiene dobleces, no necesita de asteriscos, aclaraciones o demás, sino que su Sí es Sí, y su No es No; sus promesas son imperturbables y ella nos habla con la misma autoridad con la cual el Señor se dirigía a los hombres, cuando abriendo su boca decía: de cierto, de cierto os digo...*

Un saludo :)).

(*) Pulsar enlance manteniendo pulsado SHIFT para abrir una nueva ventana y leer varias citas.

sábado, 6 de enero de 2007

Aprendiendo

Esta tarde escuchaba el testimonio de un guardia civil de las islas Canarias acerca del drama de la inmigración que me hacía pensar. Argüía que pese a que él era un hombre de la ley, que no solo tiene que cumplirla sino además hacerla cumplir, no se olvidaba que quienes venían en esas pateras eran personas, y que por encima de todo estaban esas personas. Que la ley es muy importante, pero las personas lo son mucho más, y puestos a respetar una de ellas, sin duda alguna, afirmaba, primero había que respetar a las personas, y luego, en segundo lugar, a la ley. No son criminales, sólo son personas que buscan algo mejor. Si llegan con hipotermia, y hay que encender una fogata en medio de la playa, se enciende con lo primero que tengamos a mano.

Porque pienso y digo: que importa que la ley de costas prohíba tal acto. ¿Acaso la ley fue hecha para servir a las costas? No, eso sería absurdo, y no es el único ejemplo. En cambio, fue hecha para servicio y comodidad de las personas. ¿Seremos tan intransigibles que en vistas de una necesidad mayor amemos más a la ley que a la persona, contad que ésta se cumpla? Pero si en verdad queremos cumplir con la legalidad, habremos de servir al prójimo y no a nuestra arrogancia.

Luchemos porque no llegue ese día, en que cegados por el artificio religioso prefiramos el sacrificio hueco a la misericordia. Pero si ese día ya está entre nosotros, permita Dios que nuestro entendimiento sea abierto y comprendamos la situación, porque aun entre los llamémonos cristianos bien hemos podido caer en el error. Y dado el caso atendamos a la Palabra que susurra a nuestros oídos: misericordia quiero y no sacrificio. Y entonces, pese a nuestra propia decepción, con gusto la retengamos, la Palabra, contad de volver a saber que es lo que significa, porque no en vano por encima de nuestra decepción está siempre Su perdón.

Un saludo.

domingo, 19 de febrero de 2006

Llamemos a las cosas por su nombre

Aunque hace mucho de esto sigue siendo candente actualidad:

En un debate ante la televisión francesa, Lejeune preguntó a Monod:

- De un padre sifilítico y una madre tuberculosa que tuvieron cuatro hijos; el primero nació ciego, el segundo murió al nacer, el tercero nació sordomudo, y el cuarto es tuberculoso; la madre queda embarazada de un quinto hijo. Ud. ¿qué haría?

- Yo interrumpiría ese embarazo - respondió Monod con toda seguridad.

A lo que su contrincante le contestó:
- Tengamos un minuto de silencio, pues Ud. hubiera matado a Beethoven.

viernes, 17 de febrero de 2006

La vida al servicio del cuerpo

No sé si recordaréis aquel anuncio de un coche. Aquel que mostraba la vida de dos personas, gemelas. A la una, como una fanática del trabajo y a la otra, como a una persona responsable pero que a su vez sabía disfrutar de la vida. De manera que se la veía a esta última montada en el susodicho vehículo, mientras una voz en off decía… ¿vives para trabajar o trabajas para vivir? Pues bien, aunque quizás el anuncio no era tal cual lo he descrito, eso no importa, que va, lo que quiero es que nos quedemos por ahora con esa frase que susurraba al final.

Ahora, este no era el tema de candente actualidad del que quería hablaros, de hecho si así fuera y cobrase alguna comisión por venderos el "carro", ya os hubiera dicho la marca y el modelo ¿no? claro. Pero de lo que quería hablaros es de algo para lo cual tristemente hay que ponerse serio. El tema en cuestión es la reproducción asistida de embriones humanos con fines médicos. Y la pregunta particular que susurro a tu conciencia es… ¿la vida al servicio del cuerpo o el cuerpo al servicio de la vida?

Si hablamos del anuncio, no hay duda de qué opción es la acertada. Todos querríamos trabajar para vivir. Más aun si nos lo pintan tan bonito, con ese estupendo coche, circulando por esa maravillosa carretera sin una sola retención y ni un solo bache. Más cuando la otra opción significa una triste oficina, con jornada de 12 horas, a la cual hay que llegar usando el transporte público porque resulta imposible aparcar. No te cabe duda, que tú quieres trabajar para vivir.

Ahora, la cruda realidad es bastante más gris. No es fácil encontrar carreteras así. Es más, pagar un coche como ese cuesta gotas de sudor, y claro, si tener el coche "acertado" significa optar por la opción equivoca, vivir para trabajar, menuda ironía. ¿Entonces? ¿Qué queremos decir? Pues que no siempre es tan fácil distinguir lo correcto, que no todo es blanco o negro. Que quizás el fin no justifique los medios. Probablemente debamos de escarbar un poco para descubrir la verdad, el camino correcto.

Es el caso de esta noticia de rabiosa actualidad. En el congreso de los diputados se ha dado vía libre a la reproducción asistida de embriones para investigaciones con fines medicinales, lo que satíricamente llamo 'La vida al servicio del cuerpo'. Siendo aprobada la ley por una mayoría suficiente, contra una minoría representada exclusivamente por el Partido Popular. Pero no es a esto a lo que voy, en efecto no me quiero meter en política. Por lo mismo que decía que no todo es blanco o negro. Pues el método resolutivo que usemos no se puede basar en la simpatía que reviertes sobre uno u otro bando, progresistas o conservadores. Y si es así, “apaga y vamonos” porque que clase de juicio crítico es ese.

Queda claro que no defendemos el voto de un lado u otro del hemiciclo, no, sino que nos despojamos de cualquier idea preconcebida y partiendo desde cero analizamos que opción sería la más acertada. Recordamos las opciones, el susurro… ¿la vida al servicio del cuerpo o el cuerpo al servicio de la vida?

Diría que tiene trampa, pues ambas opciones parecieran igualmente validas, puesto que no solemos distinguir la diferencia entre el cuerpo y la vida, o al menos no nos la hemos parado a pensar. Mas la hay, el cuerpo aunque forma una gran parte de la vida, solo es efectivamente eso, una parte, sólo. De hecho, el cuerpo sigue aquí cuando partimos, pero no la vida propiamente dicha. De tal manera hay frases hechas tales como, está sin vida, yace sin vida, perdió la vida, su vida se fue apagando lentamente, y así muchas tantas otras. Por tanto, no es lo mismo la vida al servicio del cuerpo, que el cuerpo al servicio de la vida.

No hace falta explicar que es el cuerpo, cada uno con sus palabras bien sabría explicarse aunque resultase un tanto peregrino. Pero lo cierto es que el cuerpo no es más que un soporte, una herramienta, un vehículo. Ahora bien, la vida propiamente dicha es un poco más difícil de definir, no obstante es una cuestión metafísica, es decir esta en un plano que se escapa de lo físico, de lo que podemos medir. Mas de una forma muy primitiva podríamos afirmar que la vida es lo que anima el cuerpo, no más lejos 'anima' en latín significa alma, y es sinónimo de otras palabras como alentar, que viene de aliento, y así podríamos seguir desarrollando, mas es suficiente. Por otra parte, no ignoro que hay quienes gustarían creer que la vida es el resultado del funcionamiento aleatorio del cuerpo (el cuerpo anima la vida), más si lo creen así, que vengan aquí ahora mismo y me digan si las teclas que pulso, las pulso aleatoriamente o salen de mi vida, de mi alma.

Y ya por último, solo queda establecer el punto de partida donde nace la vida. Pues bien, la vida nace, es decir viene al mundo, en el mismo instante en que se crea el embrión, pero no lo digo yo, lo dicen los entendidos. Un embrión es un ser nuevo y único. Es un ser en desarrollo como tú y como yo, con la diferencia de que tu vida está contenida en un vaso hecho de billones de células y el del embrión ya en el segundo cero en una sola célula, como a los pocos minutos en miles de células. O a las horas cuando su vaso ya es de millones de células. Puede que su cuerpo sea diminuto pero ya a las horas tiene partes diferenciables (ectodermo, endodermo y mesodermo) que crecerán hasta convertirse en lo que vemos que somos por fuera.

Pero en efecto el error está en conformarnos con lo que vemos, de manera que han nacido conceptos totalmente erróneos, y condenados por los propios científicos, tales como preembriones, lo cual no existe. O tenemos un espermatozoide y un óvulo por separado o tenemos un embrión, alguien nuevo y único. Y una célula sexual no es muy diferente a cualquier otra célula humana. Pero un embrión sí, un embrión es una vida, no es una célula. Quizás no hable, quizás sea demasiado joven como para pegar pataditas, quizás su personalidad no esté hecha, pero tampoco la de un recien nacido, ni la de un niño, es más, a veces parece que ni la de algunos adultos ¿verdad?, pero no por eso se nos ocurriría segar sus vida para que el cuerpo de otro que no su vida, disfrutase de un día más o de una molestia menos ¿o sí?

Yo sin ningún género de dudas rechazo la vida al servicio del cuerpo. Pues si para prolongar mis días han de morir muchas vidas, yo elijo morir. Mas yo opto libremente, porque el cuerpo sea al servicio de la vida. Pues con eso que si muero, mi cuerpo ya sin vida, será para servicio, de tantos otros que aun vivan. Eso es la donacion.

Por ultimo transcribo unas palabras del Señor Jesucristo: «Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, que comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa? […] ¿Y quien de vosotros, por ansioso que esté puede añadir una hora al curso de su vida? […] Por tanto no os preocupéis, diciendo ¿qué comeremos? o ¿qué beberemos? o ¿con que nos vestiremos? Porque los hombres buscan ansiosamente estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis. Pero buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Por tanto no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de si mismo. Bástale a cada día sus propios problemas.» Mateo 6.

Un saludo :).